sábado, 11 de diciembre de 2010

Sus Síntomas


Es tragarte kilómetros y kilómetros de asfalto, mar o aire para verla.

Es quedarte con cara de bobo cada vez que la miras.

Es tu cuerpo el que pega un brinco siguiloso cuando crees haberla divisado entre la multitud.

Es escuchar canciones al azar y en tu mente brota de la nada su cara, sus gestos, su mirada de niña...

Es cerrar los ojos y viajar a un mundo en el que no existe nadie mas que tú, ella y vuestros besos.


Es protegerla, te recuerda a aquella flor, dientes de león, que con un suave soplido se fragmenta en mil partes.


Es transportarte al limbo, donde solo existen sus ojos.

Es querer que con solo una caricia el aroma de su piel se impregne en tí para siempre.

Es flotar cuando ella te mira.

Es ver como las manecillas del reloj van a toda hostia cuando estás con ella.

Es hacer el idiota por verla sonreir a cada instante.

Es querer darle todo en un instante.

Es imaginar todo con ella.

Es besarla y sin mas todo desaparece.

Es dejar paso al silencio para que las palabras se entiendan en cada abrazo.

Es mirarla y grabar cada detalle de su boca, de su pelo, de sus manos...

Es conocer sus gustos y como un tonto querer saber más de ellos, saber más de ella...

Es verla bonita en cada vértice.

Es sentir un vacío doloroso que pesa cada vez que te ignora, cada vez que te rechaza o cada vez que te daña, pero es un dolor que merece la pena soportar.

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