martes, 3 de noviembre de 2009

Naturaleza


Camino por éste mundo, entre la naturaleza y la humanidad...


Camino en éste caluroso verano y me despojo de mi ropa mientras que a mi alrededor sólo hay valientes árboles que se cubren de hojas y frutos por cada una de sus ramas... Al cabo de unos meses, regreso, mi cuerpo repleto de gruesa vestimenta para resguardarme del frío invierno, camino y contemplo de nuevo a aquellos árboles que siguen siento tan valientes, ahora afrontan el frío inviernos con su desnudez en las ramas.


Camino y me topo con un lobo que acaba de abandonar a la loba, la cual en estado no se queda a esperar la compañía de la lamentación sino que sigue adelante, lucha por sus crías y en un futuro cuidarlas mientras que un humano se estanca e incluso a veces pierde a su bebé porque no se ve capaz de continuar, el dolor le gana la batalla.


Camino y noto un cosquilleo en mis tobillos, son unas flores dulces y hermosas...y ¡míralas! no se pueden caminar, no pueden hablar y menos aún moverse si no es por la ayuda de la brisa y en cambio...derrochan tanta alegría y optimismo...y ¿el humano? que al tener inmobilizada una mísera parte de su cuerpo se siente desgraciado y sólo derrocha tristeza y compasión.


Camino pero un río interrumpe mi paso, lleno de ese agua tan transparente que deja ver la vida que corroe entre él...lleno de miles de peces, distintos tipos algas y plantas, anfibios...y el humano, no hay momento que no pare de construirse un muro para tapar toda claridad de su interior.


Y me detengo...y pienso....


Quiero ser naturaleza porque

Quizás la naturaleza es fuerte

porque no siente sino que hace sentir


Quiero ser humano porque

El humano es sensible

porque siente y a veces también hace sentir

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