lunes, 24 de agosto de 2009

Rayo de Esperanza

Cegaste mi corazón y apagaste mi razón...hiciste que vagara por las calles como si de un zombi hambriento de cerebros me tratara...pero yo, hambrienta de tus besos...

Tanto te amé que te entregué mi alma... y tú... la infravaloraste y perdiste en algún lugar. Yo, vacía de alma, me llené de dolor y soledad y ya por mis venas sólo fluía la nostalgia.

Mi alma perdida, la busqué, ya que el amor nunca mata del todo, porque todos tenemos ese botón de ayuda para seguir adelante...así es, ese rayo de esperanza rondaba por mi cuerpo.

Encontré mi alma, al fin, después de largos años, estaba magullada y manchada por tus recuerdos, arañada por tus falsas caricias y con un cierto aroma a tí; poco a poco ese pequeño rayo creció y en mi alma tus manchas ya no las hallaba, tu aroma se esfumó y los profundos arañazos se cerraron.

Aquel rayo llamó a doña alegría para transformarla en aguja y llamó a doña ilusión la cual actuó como hilo, entre ellas cosieron mi corazón, lo unieron pedazo a pedazo, alguien me susurró al oído que el señor tiempo haría cicatrizar mi corazón.

Y llegó ese momento tan esperado, mi corazón cicatrizó; alegría e ilusión grabaron en forma de cicatriz el verbo RE-AMAR en mi corazón ...

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