Séptimo suspiro en ésta mañana llena de un calor asfixiante. Me encantaría que estos suspiros fueran debido a las altas temperaturas que flotan en mi habitación.
Todos dicen: "soñar con -esa- persona es buena señal". Y yo pienso todo lo contrario, significa que incluso ya mi subconsciente te quiere, te quiere tener... ¡maldito subconsciente! es ahí realmente de la única forma que puedo tenerte, poder idealizar y sentir que es real todo por unos instantes; en mi subconsciente podemos viajar donde siempre quisimos o mejor aún,sumergirnos en lugares más increíbles de lo que hubiéramos imaginado, todo prácticamente mágico para luego despertarme en el más completo vacío, dando bienvenida a la realidad, a ser consciente de que todo es posible menos tú.
Octavo suspiro, mirada perdida, aire abrasador que ondea las cortinas, mi mente recuerda aquella tarde que pensé que no podías superar tu propia belleza hasta que te vi con tu melena alborotada mientras te quejabas de lo fea que estabas... He aquí otras palabras calladas, guardadas y que retumban en mi interior buscando alguna salida que quizás el miedo se haya olvidado vigilar.
Y si algo saco en claro... es que tu mirada me dice que vamos a estar juntas toda la vida, que la química que vuela entre nosotras me dice que nos conocemos de otras vidas ya pasadas, y nuestras manos manifiestan con cada gesto que ¡juran no separarse nunca en ninguna de las infinitas vidas que nos quedan!; hasta que llega a mí la dama del "Dudar", y echa por tierra todo lo que saco en claro y dudo hasta de si el color de las paredes de mi habitación sigue siendo blanco o es lo que yo quiero ver o interpretar...
Pierdo la cuenta de mis suspiros y mi mirada se torna, se gira hacia la izquierda y leo "odio odiar, porque sólo significa una cosa" escrito a carbón en la pared. Así es, odio odiar, porque sólo significa que siento algo que ya no puedo controlar, que ya ni sé si podré pararlo a tiempo y te odio, te odio porque estás clavada en cada recoveco de mi mente, alma, cuerpo y peor aún, estás clavada en mi subconsciente. Odio saber que nunca seré quien pinte tu sonrisa, quien la mantenga, quien la restaure cada vez que alguien la marchite y quien nunca la borre...
También odio haber nacido en ésta época, en la que el amor sólo es amor si es entre hombre y mujer, en la que no vale el amor entre dos almas, dos personalidades que encajan mejor que la llave de la caja fuerte que contiene tal riqueza que pueda sostener al mundo entero.
Será amor disfrazado de amistad, de dos amigas que se aman pero lo callan por miedo, miedo a ellas mismas y miedo a la sociedad, miedo a su gobernador homófobo...
Cierro mis ojos y susurro : te esperaré las vidas que hagan falta.