lunes, 30 de agosto de 2010

Cierra los ojos

El tiempo se escurre en nuestras manos... cae poco a poco como si de arena de playa se tratase... se agota y apenas nos quedan unas horas para el fin y comenzamos a consumirnos como si no hubiera un nuevo amanecer.

Retumba el caos nada mas ver el fuego en nuestras pupilas; mecánicamente nos acercamos y nos destrozamos en cada abrazo y... yo ya no aguanto más, caigo enajenada al abismo de tu boca.

Reinan el silencio y la respiración acelerada y entre tanto succionas mis labios hacia tu boca, deseando que se congele el tiempo para recrear éste momento una y otra vez.

Cada vez que te acaricio te desarmas, bonito es el recorrido de tus besos por mi espalda, descontrol es ver tus uñas clavadas en la sábana, salvajada es la de mis dientes encajados en tu cuello... te aviso - "la cordura escapa por la ventana" -.

Cada gota de sudor se evapora en nuestra piel fogosa, los grados de ésta habitación suben como si de espuma de un refresco agitado se tratase y lo único que calma ésta fiebre es tu lengua recorriendo cada escondrijo de mi cuerpo.

Caemos rendimos en nuestro colchón mullido y poco después te levantas y siguilosamente rodeas la cama hasta que tus labios se topan con mi frente en un beso lleno de dulzura y con un suave sonido a despedida... entretanto me hago la dormida, no quiero abrir los ojos... odiaría abrirlos para ver cómo te marchas.





Y pienso... que a veces es mejor cerrar los ojos para no inmortalizar recuerdos angustiosos que la mayoría de las veces se superponen ante los buenos recuerdos