02:39 a.m, marca el reloj digital... otra noche donde Morfeo se retrasa... tirada en el sofá con una hoja de cuaderno arrancada y un bolígrafo... transformo mis pensamientos en tinta azul.
Recuerdo... ver una foto... y quedarme embelesada... -¿Cuántos minutos?-... no sé, a mí me pareció un instante, un instante donde grabé cada peca que manchaba sus mejillas claras, la curva de sus labios, cada una de sus pestañas y ese destello amarillo tatuado en sus ojos... Averigué sobre esa niña de pecas y ¡caray! cada minuiciosa información me estusiasmaba aún más.
Hubo una cortina de días, quizá semanas hasta aquella noche, soñé con ese destello amarillo impregnado en una esfera azul cielo.
Me embriagué y ahora quería escuchar la voz, oler la piel, rozar el pelo de la niña de las pecas.
Capricho del destino, casualidad o quizás pura coincidencia... sea por lo que fuese mi vida se cruzó con la niña de las pecas.
03:06 a.m, ahora no me importa el por qué de aquél cruce, ni Morfeo, ni su retraso... en la espera podré soñar despierta con aquél destello color limón.
