martes, 29 de diciembre de 2009

Última Carta

¿Sabes?, me parece detestable el tic tac de los relojes, pensarás que es obvio que a todo el mundo le ocurre igual, pero lo detesto porque a cada instante siento como si ése tic tac me clavara en la espalda la sensación de que pasa el tiempo y... ¡qué irónico! llevo ya tantas heridas en mi espalda que cada segundo inútil me ha ido matando poco a poco; y aquí me tienes, aprovechando para escribirte ésta carta, mi última carta, mientras ruge ese quisquilloso ruido a cada segundo.


Me estoy muriendo, y no me he percatado de lo poco que he aprovechado mi vida hasta ahroa, hasta saber que habrá una mañana que el sol escupirá rayos de luz que se colarán por las rendijas de la persiana de mi habitación y yo...yo no los podré ver.

Al saber lo poco que me queda por respirar, mi mente se ha perdido de tanto buscar las cosas importantes que hacer y qué decir antes de irme; pensé en viajar, conocer lugares distintos, culturas curiosas, lanzarme por un puente simplemente amarrada a una cuerda, decir lo que siento a quién valoro, hacer las locuras que para mí ahora son impensables pero que de niña eran mi ilusión, reír...reír hasta morir...pero lo más ingenioso que puedo hacer es esto, mi mente bramó que había dado en el clavo, por eso escribo mi última carta, yo no puedo hacer nada para vivir más, por mucho que intente disfrutar la vida, la muerte me acecha realmente y apagará esa ilusión que tenga hasta mi adiós, es por eso que escribo éstos renglones...tú, tú aún tienes el tiempo indefinido por vivir, no sabes cuándo tus párpados caerán, vive, sueña, ríe, corre, vuela, viaja, abraza, ama, no pierdas de vista tu ilusión, lucha, no pares de luchar, experimenta, llora hasta reír...así será como llenarás tu vida y tus recuerdos en tus últimos instantes te harán sonreír y así al fin tendrás la muerte más dulce.


Sé que mi muerte no será tan dulce, lo poco que me queda de ella, realizaré mis sueños, soltaré mis "te quiero" que tanto callé, cantaré bajo la lluvia hasta quedarme ronca...mi tiempo se acaba, pero ésta carta permanecerá en el tiempo, con mis palabras impregnadas y algo de mi vida en ella.

Con esto pretendo que no seas tan bobo como yo, y no tengas que actuar a causa de éste nauseabundo ultimátum como hago yo, sino que actúes siempre sin que haya ultimátum, porque no todos corremos la suerte de que nos pongan ante nuestras narices el contador de minutos exactos de respiración que nos quedan para que hagamos ahora o nunca lo que deseamos.
Viviré de mi locura y valentía hasta entonces.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Nieve...

Un zumbido largo sonó, Shara bajó las escaleras a toda prisa ¿quién estaba tras la puerta en un día de nieve?¿quién estaría tan loco como para caminar a tantos grados bajo cero?
Segundos más tarde sus dudas se esfumaron, tras la puerta se encontraba aquella niña que tantas veces había recorrido su mente, al verla su estómago se encogió y por su boca salió - ¿qué haces aquí?- ella simplemente se encogió de hombros mientras soltaba una sonrisa pillina y le pidió que se abrigara y cogiera su mano.
Shara sin más lo hizo, fueron al parque de al lado y ella le susurró: hoy es el día, hoy es Navidad, 25 de Diciembre y hoy es el día en que te digo Feliz Navidad y te lo demostraré que así es-.
Pasaron una tarde cálida a pesar de estar a baja temperatura, patinaron sobre el hielo torpemente y en cada caída, se olvidaban del dolor al oír la risa contagiosa de la otra.
!Qué loco es el amor! el amor hace que no pienses y actúes, llama a la locura para darle vida y aporta pequeños detalles que te hacen sentir grande.
Ellas sabían muy bien lo que sentían, sus miradas las delataban, pasaron horas y horas juntas, no sentían el frío como tampoco el miedo a amarse; supongo que sólo a veces cuando el amor es de verdad es cuando se lucha hasta dejarte sin aliento, sin fuerzas y donde el miedo no existe.
Y...a veces lo que parece correcto es equivocado